Thursday, May 12, 2005

El Hidalgo vuelve a Barcelona

El día de Sant Jordi comenzó ayer en Barcelona con la lectura del Quijote con motivo del 400 aniversario de la aparición de la obra. El acto, que tuvo lugar en el Palau Robert, se inició hacia las 11 de la mañana con la participación de José Saramago y concluyó 10 horas más tarde con Josep Maria Castellet.

Pocos fueron los que se quedaron en casa, dado que era sábado y el tiempo acompañaba. Aún así hubo quien prefirió no salir como es el caso del escritor Jordi Coca, que realizó la firma de libros en su hogar como crítica a la “castellanización y comercialización” del día, tal y como destacó.

Entre los múltiples escenarios que se eligieron para conmemorar tan célebre día, destacó el Palacio de Pedralbes, que por primera vez acogía la recepción oficial de Sant Jordi. El lugar escogido fue criticado por el líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Carod-Rovira, que lo caracterizó de “poco apropiado” y manifestó que el Palau de la Generalitat resulta más representativo para celebrar la festividad catalana.

Mientras alrededor de 7000 personalidades se concentraban en Predalbes, el centro de la ciudad y los accesos mediante transporte urbano, se colapsaban de gente. “El metro parece una lata de sardinas”, destacaban varios usuarios del mismo. Maragall y Más se saludaban fugazmente en el Palau de la Generalitat, a la vez que en plaza Cataluña se repetían los besos y abrazos eufóricos generalmente acompañados de la entrega de la rosa y el libro. En Pedralbes se sucedían las degustaciones gastronómicas de cocineros como Sergi Arola o Carles Gaig, al mismo tiempo que en el centro de la ciudad condal largas colas adornaban las puertas de los restaurantes de comida rápida.

Libros y rosas entre la multitud

La velocidad de la luz de Javier Cercas, La sombra del viento de Ruiz Zafón y El Quijote fueron las obras más vendidas ayer, aunque muchas fueron las personas que paseaban por Las Ramblas sin apenas acercarse a ninguna caseta. Cientos de puestos de libros engalanaban Barcelona y enormes colas de personas, en ocasiones no tan numerosas, aguardaban conseguir la firma de su admirado autor. Incluso en algunas ocasiones algunos se situaban en la cola sin saber a quién encontrarían al final de ella. Y entre cola y cola algún que otro colón que despertaba la furia de los fervientes lectores que esperaban.

La plaza Real acogió a centenares de adolescentes que esperaban la firma de Josep Lobató, autor del libro Prohibit als pares. El libro narra los casos que ocurren en el programa radiofónico de Flaix FM que lleva el mismo nombre –generalmente consultas sobre sexo por parte de los adolescentes-. Algunas personas, de más avanzada edad criticaban la firma, sobretodo después de la polémica presentación que tuvo el libro semanas antes en la Fnac.

Encontrábamos más cámaras de fotos y móviles que libros y rosas, y es que cada momento de Sant Jordi tenía que ser inmortalizado para la posteridad, aunque cada año se repita. Los amantes de lo ajeno también tuvieron su oportunidad, dado que con el gentío a los libreros les faltaban ojos para controlar todos los libros. Aunque a más de uno no le resultó rentable, generalmente a los que se dedicaban a abrir bolsos o quitar carteras, puesto que la masiva presencia de policía permitió alguna que otra detención.

Según anunció el presidente del Gremio de Floristas, Lluís Vilagran, se cerró el día con un incremento del 5% en la venta de rosas, rozando los seis millones de euros y los tres millones de rosas vendidas. El 20% de dichos ingresos ya se alcanzaron el día anterior, donde tímidas casetas ya estaban comerciando con las preciadas flores. Aún así, muchos de los vendedores, como es el caso de Jaume García, un vendedor de una parada de Paseo de Gracia, se quejan del intrusismo por parte de los vendedores ambulantes ilegales. “Se sitúan en esquinas y se dedican a vender rosas más baratas en envoltorios cutres, mientras la policia pasa por al lado y no les dice nada”, comenta el florista. Y es que el top manta de las rosas no pasaba inadvertido, ya que los “vendedores” se encargaban de la parafernalia, de intentar vender lo máximo posible desde un cubo de plástico con rosas sobre una mesa de camping que apenas se aguantaba con las patas.

Reivindicación de la cultura catalana

Fueron muchos los actos culturales en el día de Sant Jordi, como la entrada gratuita a algunos museos de Barcelona desde las 8 de la tarde hasta media noche. También se dieron algunas campañas para la recaudación de fondos como la de las víctimas del Tsunami o la de la Cruz Roja. Y las reivindicaciones tampoco pasaron inadvertidas, como las llevadas a cabo por Greenpeace, que se situaban al inicio de Las Ramblas con camisetas negras en las que ponía: “Més llibres, més lliures, menys boscos primaris”.

Aunque alrededor de las nueve de la noche ya no quedaba ninguna caseta abierta, la gente se resistía a moverse del centro de la ciudad, al tiempo que en el Palau Sant Jordi se celebraba un multitudinario concierto. El concierto, al que asistieron unos 20.000 espectadores, era un festival en defensa de la lengua catalana en el cual actuaban Llach, Portet, Lax’n’ Busto y Obrint Pas, entre otros. En el intermedio, se produjo la actuación dels Castellers de Sants. El concierto puso el broche final de tan destacado día para la cultura catalana.


Mercedes Lecha Salvador
Cluadi Fuster autor de La volta a l'escola en vuitanta mons

"Prefiero inmigrantes que marginados"

P.- La diversidad cultural que vivimos hoy en día a causa de la inmigración, ¿es un proceso que tiende a la unificación o a la separación de culturas?
R.-Yo te puedo hablar de una sociedad cerrada, ideal, en la que los grandes conflictos no entran o entran parcialmente, que es la escuela. Por un lado hay elementos que les unen mucho como el fútbol. En nuestros equipos de fútbol juegan magrebíes, pakistanís… y todos con un objetivo común, ganar. Pero, por otro lado está el tema del Islam. El Islam no se ha movido desde hace 1400 años mientras que los católicos, tienen el Papa que, aunque con 200 años de retraso, va avanzando. Aunque yo tengo la sensación de que las nuevas generaciones, sobretodo las chicas, no querrán seguir con esto.

P.- ¿Nuestra sociedad es racista o clasista?
R.- Clasista. El problema es la pobreza. Por ejemplo, uno de esos dominicanos que yo tengo vestidos a lo latin king, los salvatruchas, seguro que nadie les invitaría a cenar mientras que el hijo al hijo del presidente de la república dominicana seguro que sí.

P.- ¿Qué aspectos positivos tiene el que haya diversidad en la escuela?
R.- Yo diría que dos. Uno, el que la propia diversidad es, el enriquecimiento en el sentido que tu conoces cosas de primera mano que sólo las conocerías por los libros. Por ejemplo, cualquier chico de mi escuela te puede explicar qué es el Islam, qué es el Ramadán, etc. Tiene otro aspecto muy importante en el hecho educativo, te hace replantear muchísimo dos cosas: los contenidos pedagógicos y la metodología a emplear.

P.- ¿Y alguno negativo?
R.- Hombre muchos, a parte de la dificultad que representa el sobreesfuerzo cobrando lo mismo que un profesor que tiene alumnos de aquí… De las horas que yo tengo de clase después las triplico, tanto yo como mis compañeros, preparando ejercicios especiales para aquel chino que acaba de llegar que no sabe escribir, que le he de hacer entender tal cosa, etc. Y otra cosa, el tema del racismo, no tanto el tema racista desde los chicos de aquí contra los que vienen de fuera, sino el racismo que se produce entre ellos. Por ejemplo, hay un enfrentamiento clarísimo entre magrebíes y chinos, que te dicen “profe yo con un chino no me siento”… en definitiva son tan racistas como puede ser la gente de aquí, no son personas diferentes. Una cosa muy dificultosa últimamente es la llegada de inmigrantes sudamericanos, esto es muy difícil por el tema de la lengua. La lengua vehicular de enseñanza en Cataluña es el catalán, pero como a ellos les entiende todo el mundo no lo encuentran necesario, entonces es intentar convencerlos…

P.- ¿Qué debe hacer el profesor para establecer la comunicación entre los alumnos?
R.- El payaso. Tienes que hacer mucho el payaso y también aplicamos un sistema que consiste en que a cada chico le apadrina otro chico, se le asigna un mentor. Claro, el mentor además de enseñarle la agenda, que se tiene que traer a clase, cuando se tienen que entregar los trabajos… le enseña los trucos del cole, y esto es lo que une más a la gente, el ser cómplice de travesuras y nosotros no es que lo toleremos pero lo consideramos más positivo que negativo.

P.- ¿Se deberían de repartir los inmigrantes de manera equitativa entre los diferentes centros?R.- Yo no soy contrario de que estén concentrados. Si a un niño que acaba de llegar le quitas todos los referentes le desubicas totalmente. Está mal que en ciertas escuelas hayan tantos, pero yo prefiero inmigrantes que marginados. Los inmigrantes valoran que su hijo puede llegar a la universidad gratuitamente. Cuando me refiero a la marginación puede ser de dos tipos o bien de los hijos de padres que se dedican a la prostitución, o bien de los hijos de los drogadictos de los años 70.

P.- ¿Cree que los alumnos inmigrantes pueden sentirse discriminados por los profesores?
R.- Sí. Conozco un caso de hace unos 30 años cuando se podía fumar en las clases. Había un maestro que fumaba en clase y cuando acababa la clase decía: “Tu morito, recoge las colillas”. Hay una cierta prevención, sobretodo en las mujeres, porque hay una sensación, sobretodo con los musulmanes, de que te respetan porque eres el profesor, pero en general te están despreciando.

P.- ¿Si hubiese diversidad cultural entre los profesores sería más fácil?
R.- Diversidad siempre hay por todos lados, porque la clonación aún no es posible. No lo se, puede que sí. A mi no me importaría tener un compañero Indio o de donde fuera.

P.- Los estudiantes que usted tiene ahora, ¿cree que tendrán la posibilidad de llegar a la universidad?
R.-No. Pero no por la cuestión de origen ni de que el sistema les oprima. Sino por la cuestión de la pobreza. Cuando emigran realizan las tareas menos retribuidas y su prioridad es la subsistencia y sus excedentes de dinero los envían a su país.

P.- ¿Se cumplen las medidas que ha puesto en marcha la Generalitat para favorecer la integración?
R.- Hombre las medidas funcionan…Y no sólo la Generalitat, sino el que toma una parte muy activa en la escolarización de las niñas y todo eso, es el Ayuntamiento de Barcelona, los servicios sociales. Pero en lugar de dos asistentes sociales, debería haber diez, un problema de presupuesto. Pero aún así parecen insuficientes. Con el paso de los años… yo de pequeño no sabía lo que era el gazpacho y ahora, ¿quién no come gazpacho en su casa? Poco a poco se espera que las culturas se unifiquen y algún día comeremos cuscus y ellos comerán pa amb tomaquet.
Mercedes Lecha Salvador
Claudi Fuster autor de La volta a l'escola en vuitanta mons

El enriquecimiento de la diversidad

En los últimos años se ha presenciado una llegada masiva de inmigrantes, principalmente de países en vías de desarrollo. Está inmigración comporta la unión de niños de diferentes orígenes y diferentes culturas en las mismas escuelas. No hay nadie más experto para tratar este tema que los propios profesores que viven estos casos. Es por ello que Claudi Fuster, profesor de inglés del IES Miquel Tarradell de Barcelona, ha escrito un libro -La volta a l’escola en vuitanta mons- en el cual, a modo de diario, explica sus vivencias ante estas situaciones.

Fuster considera que la diversidad cultural en las escuelas presenta esencialmente dos aspectos positivos: por una parte, lo que supone la propia diversidad, es decir, “el enriquecimiento” que te permite conocer las cosas dichas por los mismos alumnos; por otro lado, el hecho educativo, que hace hincapié en “la mejora de los contenidos pedagógicos y la metodología”.
La diversidad tiene también una parte negativa que, según el autor, es “bastante amplia”. De entrada, evoca al sobreesfuerzo realizado, que no se ve retribuido en un salario superior al de los profesores que tienen alumnos autóctonos. “Triplico las horas de clase preparando ejercicios especiales”, afirma Fuster. Otro de los aspectos negativos es el tema del racismo, no de los alumnos de aquí respecto hacia los que vienen de fuera, sino el racismo entre los alumnos de fuera. Uno de los enfrentamientos más fuerte se da entre magrebíes y chinos, ya que “son tan racistas como puede ser la gente de aquí”. Además los sudamericanos venidos en los últimos años presentan una nueva dificultad a la hora de enseñarles catalán, puesto que “como les entiende todo el mundo hablando castellano, no lo encuentran necesario”. “Hacer mucho el payaso” es lo que recomienda Fuster para intentar establecer la comunicación entre los diversos alumnos. También explica un sistema que se lleva a cabo a partir de un método anglosajón. Dicho sistema consiste en “asignar un mentor a cada alumno”, o sea, que cada alumno tenga otro compañero que le ayude a adaptarse lo más rápidamente posible. Los alumnos que funcionan de mentores, además de mostrarles lo que deben hacer en clase, les enseñan las travesuras que realizan y esto de alguna manera es tolerado por los profesores, que lo consideran “más positivo que negativo”.
Algunos centros de enseñanza tienen una concentración masiva de inmigrantes, como es el caso del instituto Miquel Tarradell. El autor no se muestra contrario a dicha concentración ya que asegura: “Si a un niño que acaba de llegar le quitas todos los referentes le desubicas totalmente”. Aunque podrían estar un poco más dispersos, cree que es mejor así, puesto que prefiere “inmigrantes que marginados”.
Tanto hijos de la prostitución, como hijos de los drogadictos de los años 70, es lo que “actualmente se conoce como marginados”. La posible discriminación de algunos profesores respecto a los alumnos inmigrantes se da, según Fuster, por la prevención ante la sensación de “desprecio” hacia el profesor, por parte de algunos alumnos. Además explica un caso de discriminación sucedido hace unos 30 años en el que un profesor que fumaba en clase hacía recoger las colillas del suelo a un alumno musulmán. “Contar con profesores de otros lugares y otras culturas podría servir para mejorar la integración de los alumnos”.
El profesor del IES Tarradell lamenta que la gran mayoría de sus alumnos no puedan llegar a la universidad no por su origen o porque “el sistema les oprima”, sino por la pobreza. Priorizan la subsistencia y el envío de los excedentes de dinero hacía su país, antes que los estudios universitarios. Esta situación de pobreza lleva a la discriminación, puesto que “nos encontramos ante una sociedad clasista”. “En algunos casos, el no llegar a la universidad viene marcado por la prohibición de los mismos padres, sobretodo cuando se trata de las hijas de los musulmanes o estudiar carreras para luego no ejercer.” En estos casos se podría decir que la religión o la cultura “afectan al rendimiento escolar de los alumnos”, pero otros casos, como asistir a la escuela coránica “es de gran ayuda para conocer su lengua”.
Fuster se considera “un ferviente defensor” de la LOCE. Cree que haría falta un aprovechamiento de las horas de tutoría, así como determinados créditos de orientación para favorecer la integración, debido a que “actualmente hay una falta de seguimiento por parte de los profesores”. Critica que no hay auna carrera específica de profesor y que en muchas ocasiones acaben en la enseñanza “profesionales que no encuentran trabajo en la industria”, o bien gente que quiere dedicarse a al enseñanza pero que le faltan conocimientos. Defiende la postura de dividir las carreras en una parte aplicada y otra dedicada a la docencia para que la educación mejore.
La Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha unas medidas para favorecer la integración de los inmigrantes que “en general funcionan”, sobre todo desde el Ayuntamiento de Barcelona. “Pero en lugar de dos asistentes sociales, deberían haber diez”, reivindica el autor. Las medidas tomadas acerca de la alimentación, no servir carne de cerdo, “pueden servir para confrontar las posturas” , ya que tal y como explica el autor: “Por esa regla los cristianos también tienen derecho a reclamar que los viernes se les de pescado”.
“La diversidad cultural, en general tiende a la unificación”, apunta Fuster. En la escuela se observan elementos de unión, como es el caso del fútbol o del críquet que es “un deporte apasionante”. Sin embargo, el Islam es el elemento que más separa las culturas porque “no se ha movido desde hace 1400 años, mientras que los cristianos tienen el Papa, que aunque con 200 años de retraso, va avanzando”. Se espera que con el paso de los años, la sociedad se vaya uniendo. “Yo de pequeño no sabía qué era el gazpacho y ahora, ¿quién no come gazpacho en su casa? Algún día comeremos cuscus y ellos comerán pa amb tomaquet.”
Mercedes Lecha Salvador

Wednesday, May 11, 2005

Interés por los alumnos

Claudi Fuster i Sobreperee nació en Barcelona en 1952. Es profesor de inglés en el IES Miquel Tarradell, que está situado en el barrio del Raval, por lo que la gran mayoría de sus alumnos son hijos de inmigrantes. Fuster tiene por costumbre anotarse día a día los hechos más relevantes de las clases y ello, junto con el impulso de Marta Mata, presidenta de la fundación Rosa Sensat, le llevó a publicar un libro que recoge todas estas experiencias. La volta a l’escola en vuitanta mons, que así es como se llama el libro fue presentado en febrero y ya va por la segunda edición va dirigido a todos los públicos y resulta una herramienta esencial para las personas que se quieran dedicar a la enseñanza. Además pretende que en un futuro próximo sea traducido al castellano. El libro trata la perspectiva más positiva de la inmigración pero sin dejar de lado el esfuerzo que supone para los profesores y alumnos. Esta perspectiva le lleva a críticas, la más dura según el autor, la de su hija que le atacó diciéndole: “Més sucre, papa”.Fuster es una persona que se interesa y preocupa pos sus alumnos y vive muy de cerca cada una de las difíciles situaciones que pasan. Amante de la música, se ayuda de ella para evadirse de los problemas de clase. Cada día dedica 20 minutos a tocar piezas de Bach, Beethoven y otros grandes, o bien a consultar información acerca de la música para el nuevo libro que publicará en octubre. Además, ya se le conocen otros libros dedicados a este tema como Catálogo de la música barcelonesa desde sus orígenes hasta el final de la Guerra Civil (1917-1939).

Mercedes Lecha Salvador