El día de Sant Jordi comenzó ayer en Barcelona con la lectura del Quijote con motivo del 400 aniversario de la aparición de la obra. El acto, que tuvo lugar en el Palau Robert, se inició hacia las 11 de la mañana con la participación de José Saramago y concluyó 10 horas más tarde con Josep Maria Castellet.
Pocos fueron los que se quedaron en casa, dado que era sábado y el tiempo acompañaba. Aún así hubo quien prefirió no salir como es el caso del escritor Jordi Coca, que realizó la firma de libros en su hogar como crítica a la “castellanización y comercialización” del día, tal y como destacó.
Entre los múltiples escenarios que se eligieron para conmemorar tan célebre día, destacó el Palacio de Pedralbes, que por primera vez acogía la recepción oficial de Sant Jordi. El lugar escogido fue criticado por el líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Carod-Rovira, que lo caracterizó de “poco apropiado” y manifestó que el Palau de la Generalitat resulta más representativo para celebrar la festividad catalana.
Mientras alrededor de 7000 personalidades se concentraban en Predalbes, el centro de la ciudad y los accesos mediante transporte urbano, se colapsaban de gente. “El metro parece una lata de sardinas”, destacaban varios usuarios del mismo. Maragall y Más se saludaban fugazmente en el Palau de la Generalitat, a la vez que en plaza Cataluña se repetían los besos y abrazos eufóricos generalmente acompañados de la entrega de la rosa y el libro. En Pedralbes se sucedían las degustaciones gastronómicas de cocineros como Sergi Arola o Carles Gaig, al mismo tiempo que en el centro de la ciudad condal largas colas adornaban las puertas de los restaurantes de comida rápida.
Libros y rosas entre la multitud
La velocidad de la luz de Javier Cercas, La sombra del viento de Ruiz Zafón y El Quijote fueron las obras más vendidas ayer, aunque muchas fueron las personas que paseaban por Las Ramblas sin apenas acercarse a ninguna caseta. Cientos de puestos de libros engalanaban Barcelona y enormes colas de personas, en ocasiones no tan numerosas, aguardaban conseguir la firma de su admirado autor. Incluso en algunas ocasiones algunos se situaban en la cola sin saber a quién encontrarían al final de ella. Y entre cola y cola algún que otro colón que despertaba la furia de los fervientes lectores que esperaban.
La plaza Real acogió a centenares de adolescentes que esperaban la firma de Josep Lobató, autor del libro Prohibit als pares. El libro narra los casos que ocurren en el programa radiofónico de Flaix FM que lleva el mismo nombre –generalmente consultas sobre sexo por parte de los adolescentes-. Algunas personas, de más avanzada edad criticaban la firma, sobretodo después de la polémica presentación que tuvo el libro semanas antes en la Fnac.
Encontrábamos más cámaras de fotos y móviles que libros y rosas, y es que cada momento de Sant Jordi tenía que ser inmortalizado para la posteridad, aunque cada año se repita. Los amantes de lo ajeno también tuvieron su oportunidad, dado que con el gentío a los libreros les faltaban ojos para controlar todos los libros. Aunque a más de uno no le resultó rentable, generalmente a los que se dedicaban a abrir bolsos o quitar carteras, puesto que la masiva presencia de policía permitió alguna que otra detención.
Según anunció el presidente del Gremio de Floristas, Lluís Vilagran, se cerró el día con un incremento del 5% en la venta de rosas, rozando los seis millones de euros y los tres millones de rosas vendidas. El 20% de dichos ingresos ya se alcanzaron el día anterior, donde tímidas casetas ya estaban comerciando con las preciadas flores. Aún así, muchos de los vendedores, como es el caso de Jaume García, un vendedor de una parada de Paseo de Gracia, se quejan del intrusismo por parte de los vendedores ambulantes ilegales. “Se sitúan en esquinas y se dedican a vender rosas más baratas en envoltorios cutres, mientras la policia pasa por al lado y no les dice nada”, comenta el florista. Y es que el top manta de las rosas no pasaba inadvertido, ya que los “vendedores” se encargaban de la parafernalia, de intentar vender lo máximo posible desde un cubo de plástico con rosas sobre una mesa de camping que apenas se aguantaba con las patas.
Reivindicación de la cultura catalana
Fueron muchos los actos culturales en el día de Sant Jordi, como la entrada gratuita a algunos museos de Barcelona desde las 8 de la tarde hasta media noche. También se dieron algunas campañas para la recaudación de fondos como la de las víctimas del Tsunami o la de la Cruz Roja. Y las reivindicaciones tampoco pasaron inadvertidas, como las llevadas a cabo por Greenpeace, que se situaban al inicio de Las Ramblas con camisetas negras en las que ponía: “Més llibres, més lliures, menys boscos primaris”.
Aunque alrededor de las nueve de la noche ya no quedaba ninguna caseta abierta, la gente se resistía a moverse del centro de la ciudad, al tiempo que en el Palau Sant Jordi se celebraba un multitudinario concierto. El concierto, al que asistieron unos 20.000 espectadores, era un festival en defensa de la lengua catalana en el cual actuaban Llach, Portet, Lax’n’ Busto y Obrint Pas, entre otros. En el intermedio, se produjo la actuación dels Castellers de Sants. El concierto puso el broche final de tan destacado día para la cultura catalana.
Mercedes Lecha Salvador
Pocos fueron los que se quedaron en casa, dado que era sábado y el tiempo acompañaba. Aún así hubo quien prefirió no salir como es el caso del escritor Jordi Coca, que realizó la firma de libros en su hogar como crítica a la “castellanización y comercialización” del día, tal y como destacó.
Entre los múltiples escenarios que se eligieron para conmemorar tan célebre día, destacó el Palacio de Pedralbes, que por primera vez acogía la recepción oficial de Sant Jordi. El lugar escogido fue criticado por el líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Carod-Rovira, que lo caracterizó de “poco apropiado” y manifestó que el Palau de la Generalitat resulta más representativo para celebrar la festividad catalana.
Mientras alrededor de 7000 personalidades se concentraban en Predalbes, el centro de la ciudad y los accesos mediante transporte urbano, se colapsaban de gente. “El metro parece una lata de sardinas”, destacaban varios usuarios del mismo. Maragall y Más se saludaban fugazmente en el Palau de la Generalitat, a la vez que en plaza Cataluña se repetían los besos y abrazos eufóricos generalmente acompañados de la entrega de la rosa y el libro. En Pedralbes se sucedían las degustaciones gastronómicas de cocineros como Sergi Arola o Carles Gaig, al mismo tiempo que en el centro de la ciudad condal largas colas adornaban las puertas de los restaurantes de comida rápida.
Libros y rosas entre la multitud
La velocidad de la luz de Javier Cercas, La sombra del viento de Ruiz Zafón y El Quijote fueron las obras más vendidas ayer, aunque muchas fueron las personas que paseaban por Las Ramblas sin apenas acercarse a ninguna caseta. Cientos de puestos de libros engalanaban Barcelona y enormes colas de personas, en ocasiones no tan numerosas, aguardaban conseguir la firma de su admirado autor. Incluso en algunas ocasiones algunos se situaban en la cola sin saber a quién encontrarían al final de ella. Y entre cola y cola algún que otro colón que despertaba la furia de los fervientes lectores que esperaban.
La plaza Real acogió a centenares de adolescentes que esperaban la firma de Josep Lobató, autor del libro Prohibit als pares. El libro narra los casos que ocurren en el programa radiofónico de Flaix FM que lleva el mismo nombre –generalmente consultas sobre sexo por parte de los adolescentes-. Algunas personas, de más avanzada edad criticaban la firma, sobretodo después de la polémica presentación que tuvo el libro semanas antes en la Fnac.
Encontrábamos más cámaras de fotos y móviles que libros y rosas, y es que cada momento de Sant Jordi tenía que ser inmortalizado para la posteridad, aunque cada año se repita. Los amantes de lo ajeno también tuvieron su oportunidad, dado que con el gentío a los libreros les faltaban ojos para controlar todos los libros. Aunque a más de uno no le resultó rentable, generalmente a los que se dedicaban a abrir bolsos o quitar carteras, puesto que la masiva presencia de policía permitió alguna que otra detención.
Según anunció el presidente del Gremio de Floristas, Lluís Vilagran, se cerró el día con un incremento del 5% en la venta de rosas, rozando los seis millones de euros y los tres millones de rosas vendidas. El 20% de dichos ingresos ya se alcanzaron el día anterior, donde tímidas casetas ya estaban comerciando con las preciadas flores. Aún así, muchos de los vendedores, como es el caso de Jaume García, un vendedor de una parada de Paseo de Gracia, se quejan del intrusismo por parte de los vendedores ambulantes ilegales. “Se sitúan en esquinas y se dedican a vender rosas más baratas en envoltorios cutres, mientras la policia pasa por al lado y no les dice nada”, comenta el florista. Y es que el top manta de las rosas no pasaba inadvertido, ya que los “vendedores” se encargaban de la parafernalia, de intentar vender lo máximo posible desde un cubo de plástico con rosas sobre una mesa de camping que apenas se aguantaba con las patas.
Reivindicación de la cultura catalana
Fueron muchos los actos culturales en el día de Sant Jordi, como la entrada gratuita a algunos museos de Barcelona desde las 8 de la tarde hasta media noche. También se dieron algunas campañas para la recaudación de fondos como la de las víctimas del Tsunami o la de la Cruz Roja. Y las reivindicaciones tampoco pasaron inadvertidas, como las llevadas a cabo por Greenpeace, que se situaban al inicio de Las Ramblas con camisetas negras en las que ponía: “Més llibres, més lliures, menys boscos primaris”.
Aunque alrededor de las nueve de la noche ya no quedaba ninguna caseta abierta, la gente se resistía a moverse del centro de la ciudad, al tiempo que en el Palau Sant Jordi se celebraba un multitudinario concierto. El concierto, al que asistieron unos 20.000 espectadores, era un festival en defensa de la lengua catalana en el cual actuaban Llach, Portet, Lax’n’ Busto y Obrint Pas, entre otros. En el intermedio, se produjo la actuación dels Castellers de Sants. El concierto puso el broche final de tan destacado día para la cultura catalana.
Mercedes Lecha Salvador
2 comments:
Merche! a ver si sigues poniendo cosas por aqui!!!!
soy Lydia
Te dejo mi msn marcduque909@hotmail.com
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